Jorge Gálvez (integrante del Frente Amplio)

El mundo unipolar ha terminado, pero la verdad que nunca existió en realidad, la unipolaridad esta imposibilitada de existir, va contra la estructura dialéctica de la historia. Hemos vivido después de la caída de la URSS en un mundo con hegemonía estadounidense, donde el contrapoder ha estado disminuido, disperso, con una correlación de fuerzas desfavorable, pero el mundo multipolar siempre estuvo ahí, nunca nos dejo.

La globalización como expresión del mundo unipolar fue simplemente un velo ideológico, ofensiva teórica del conservadurismo para invisibilizar a los Pueblos. La Globalización fue una  teoría remozada del ultra-imperialismo de Kaustky que crítico ya Lenin en su época. No es posible terminar por decreto o por simple voluntad las contradicciones objetivas que tienen las grandes potencias y centros imperialistas en el mundo, incluso no es posible terminar con las contradicciones de los intereses económicos y políticos en pugna, ni los objetivos geopolíticos imperialistas con aquellas naciones y Estados que aspiran vivir sin la tutela del imperio, y buscan parar los avances de conquista que lidera la oligarquía financiera imperialista. 

En tanto la “supremacía” del neoliberalismo se develo como simplemente un modelo para administrar la crisis del capitalismo en su etapa senil, incapacitado de ser un  modelo de desarrollo nacional, siendo un mecanismo para el saqueo extremo, para retardar la Tendencia Decreciente de la Tasa de Ganancia del capitalismo.

La crisis económica del 2008, un hito más de la crisis que se viene desarrollando desde la década de los 70, en conjunto con la crisis energética que vive el planeta, lleva al imperialismo que no logra salir de los efectos de la crisis, al saqueo de las naciones y Estados periféricos, pero ya no en el sentido clásico del colonialismo de otras épocas, que anexando territorios y colocando gobiernos subordinados que administraban “democráticamente” el saqueo, sino hoy apropiándose de los recursos naturales, pero dejando por su actual incapacidad militar a los territorios invadidos en una situación de barbarie y desgobiernos transformándose estos en Estados fallidos.

La declinación del capitalismo, razón principal de la guerra, busca desesperadamente conseguir recursos, mano de obra barata en la periferia, reducir los costos y aumentar la tasa de ganancia, sin la necesidad de recurrir a reducir los salarios de sus propios países, pues esto implicaría la destrucción de sus propios mercados, situación que pondría al capitalismo ante una debacle existencial.

El imperialismo estadounidense y sus aliados europeos necesitan del terrorismo en el mundo, el del Estado Islámico entre otros grupos de medio oriente, como también todas sus expresiones en el resto del mundo, pues generan y mantienen las condiciones para el saqueo energético de los países colonizados o de aquellos que quieren invadir.

En cambio Rusia y China necesitan de la soberanía de las naciones para implementar su propuesta de una nueva institucionalidad económica y política a escala planetaria. El imperialismo estadounidense y europeo requiere de la guerra para mantener la estabilidad de su sistema capitalista, en cambio Rusia y China y los BRICS en general necesitan de la Paz para hacer posible sus propuestas políticas y económicas alternativas al FMI y al Banco Mundial.

En este marco el imperialismo requiere enfrentar el desafío que significa China y Rusia, pues el proyecto económico y político de estos no pueden avanzar, sino a condición de romper las relaciones de dependencia que tienen nuestros países con imperialismo norteamericano, es en este punto que coinciden plenamente los objetivos de los movimientos populares y progresistas de América Latina con los de Rusia y China.

En definitiva, Rusia se enfrenta al imperio estadounidense en su lucha por la construcción de una nueva institucionalidad económica sintetizada en los BRICS, se confronta en el escenario militar en la defensa de la soberanía de Siria o en el conflicto de Ucrania, en términos políticos respalda los proceso de Bolivia, Venezuela, Ecuador y otros en América Latina, y busca restablecer las amplias relaciones que tenia la URSS con el mundo social y político de los países subdesarrollados, en pos de conseguir la correlación de fuerzas que necesita para enfrentar a EEUU y su imperio.

El antiimperialismo de Putin es una imposición de la historia, Rusia no puede avanzar y consolidarse como una nación independiente, sino enfrenta en el escenario internacional la hegemonía estadounidense.

El destino histórico de Rusia es confrontar al imperialismo, no lo hace por una definición filosófica, sino porque en ello se le va la vida también a Rusia, y la dialéctica de la necesidad y casualidad de la historia eligió a Putin para encabezar esta lucha.