Patricio Guzmán S.

En la amplia mayoría de los países las pensiones funcionan con un sistema de reparto, a veces complementado por un ahorro de capitalización individual complementario.

Un sistema como el de las AFP chilenas no es lo normal, existe en muy pocos países. Solamente nueve países no tienen algún esquema de reparto en sus sistemas activos de pensiones; Chile, Israel, Maldivas, Malawi, Australia, Kosovo, República Dominicana,  Nigeria , el territorio autónomo chino de Hong Kong, México y El Salvador. En Australia y en Israel, sin embargo, existe una pensión básica garantizada. En este sentido Chile no es un país normal.

Solidaridad intergeneracional e intra-generacional

Los sistemas de pensiones de reparto se basan en el financiamiento de las pensiones en base a la solidaridad intergeneracional e intra-generacional.  Aquellas personas que están  activas financian con sus contribuciones a las generaciones pasivas, a lo que se pueden añadir un aporte de los impuestos generales. Se aplican mecanismos redistributivos a favor de los más necesitados, y los varones solidarizan con las mujeres.  Es decir solidaridad de los jóvenes con los viejos, de los hombres con las mujeres, de los sanos con los enfermos, de los ingresos más altos con los ingresos más bajos. Un sistema de reparto tiene contribuciones definidas y beneficios definidos; las pensiones no acaban ni disminuyen con el paso de los años, no dependen del ahorro individual ni de la esperanza de vida de hombres o mujeres por separado.

Un sistema de reparto está organizado a partir por un mecanismo de solidaridad en los aportes van a un fondo común con el que el sistema de pensiones hace frente a sus obligaciones.

Un sistema de reparto puro es aquel en el que todo lo recaudado se destina a pagar pensiones, un sistema de reparto con fondo de reserva técnica, como el de la Propuesta de la Coordinadora NO + AFP, destina el superávit de la recaudación  a la constitución de un fondo de ahorro e inversión colectivo.

El propósito de ese ahorro colectivo es hacer frente a periodos de menor actividad económica, desempleo o envejecimiento, garantizando el cumplimiento de las obligaciones contraídas con los pensionados.

Un fondo de reserva técnica del sistema de pensiones tiene además otra consecuencia sobre la economía, la propiedad social pasa a ocupar un papel relevante en el conjunto. Si además en la gestión de ese fondo los trabajadores y sus organizaciones ocupan un papel importante, es el equilibrio entre las clases y sectores sociales el que se alteraría positivamente.

Los sistemas de reparto no están quebrados

Los sistemas de reparto no quiebran, en caso de necesidad se pueden realizar ajustes paramétricos. Es decir, ajustes que afectan a los equilibrios financieros pero no a la estructura del sistema de pensiones; por ejemplo aumentar las contribuciones, incrementar la edad de jubilación o incluso disminuir los beneficios.

Los sistemas de pensiones pueden ser contributivos, no contributivos o mixtos. Se habla de sistema contributivo cuando las pensiones se financian con contribuciones de trabajadores y empleadores, y de sistemas no contributivos cuando las pensiones se financian con aportes de los impuestos generales. El sistema de la Propuesta de la Coordinadora NO + AFP es con financiamiento tripartito, de trabajadores, empleadores y el Estado, es decir se trata de un sistema de reparto mixto, contributivo y no contributivo, en el que todos los ciudadanos tienen derecho a pensión llegada la edad legal, pero su monto dependerá de si el pensionado contribuyó a financiar el sistema con sus aportes. En el caso de no existir contribuciones el pensionado siempre tendrá derecho a una pensión igual al salario mínimo, y si ha contribuido el monto de la pensión será superior y dependerá del salario imponible real sobre el que se contribuyó y de los años de contribución.